Recuerdo tu risa impulsiva, la que suena en eco en el silencio, la que cambia la luz de tus ojos, la sincera sin jotas .
Recuerdo mirándote enfocada, Serena, ensimismada, hasta que se quiebra la cúpula sería y la dejas salir.
Bendito sea el meme que te empuja en ese lugar, destello de colores que alegra el alma.
La tuya y la mía.
Recuerdo el segundo donde se para el tiempo, estás aburrida, inquieta, libre y hermosa. Me empujas, me distraes, me sonríes, me invades.
Me esquivas, me ignoras, me rozas y te escondes.
Te marchas.
Recuerdo la exploración de palabras que me lanzas, las historias que me cuentas, que viste, lo que quieres ver, lo que te gusta y lo que no quieres que te guste. Soy incapaz de reciclar sentido a todo lo que me dices.
Perdoname, estado soñando desde el instante que mire tus labios, que se que cuentan algo, pero yo solo no puedo parar de seguir soñando.
Recuerdo verte, cuando te das cuenta que eres la más preciosa del lugar, cuando tu dedo índice dibuja en el aire una forma celestial, que empieza desde tu cintura y recorre con curvas en el aire hasta llegar a tu pelo, acomodando el mechón travieso detrás de tu oreja, que cubre tu rostro perfecto, siguiendo su camino y reduciendo la velocidad del tiempo, posandose en cámara lenta sobre tus labios, que terminan el acto son una sonrisa divina.