Vio la conciencia en el ocaso de mi sueño,
la repetible ganas de inventar un cuento contigo
Acudió como Padre divino, corrigiendo los deseos de un niño
Y cada vez que despertaba, y tomaba conciencia
de que respiraba , pero tu no estabas.
Anoto en mi banner mental una cruz blanca,
que induce a la carreta a quedarse atrás
Los Oficiales buscan murmullos de tu nombre en mi mundo
no porque quieran desterrarte, sino esconderte,
porque no para de llover en el alma por no tenerte.
Y me levanto y me aseo, y en mi interior
una oración que dispara cada vez que se asoma tu recuerdo
Te acorrala y te olvido apropósito.
Llego a destino cubierto de vendas a la emoción para no cederte
Y pensé que el tiempo ya alumbra luz consciente y el corazón deja de ser demente.
Pero solo una sonrisa tuya de Buenos Días, tumbo en mi 2 horas de proselitismo anti-romántico
Y hoy mismo estoy derramado, vaporizado, desarmado, de vuelta por vos.