Cuando se me pierde un segundo

Y trago de vuelta el deseo y muero de vuelta por tu veneno, 
tu sonrisa me hiere, tu risa me mata 
Solo una segundo tarda en llevarme al sueño, 
donde te tomo de la cintura y con un tirón pego nuestros ombligos 

Veo el camino de besos que empieza en tus hombros, 
subo con mis labios por la colina de tu cuello, 
reduzco la velocidad en la curva hacia tu oreja 
y me quedo un instante detrás de ella. 

Ahí donde se nubla el camino con tu olor de princesa, 
retorno con más revoluciones 
buscando esquivar los peajes de tu mejilla 
y llegar a destino de tus labios pintados de freza 

Choco con fuerza cuando abro los ojos 
y vuelvo despierto después del segundo. 
Te tengo tan cerca, y tan lejos 
y cuando me sonríes, desaparezco.