que me costó algo de tiempo entender
que la luz de tus ojos,
lo precioso de tu rostro,
no tiene remitente.
Brillas tanto, que le llegó algo de luz al alma,
que estaba aburrido, mirando el alba.
Todos los días del mismo color de amanecer.
La cornisa de tus labios, que con solo un segundo de pensar rozarlos
ya me siento cayendo enamorado, alocado.
Y que es esto que tiembla en mis tobillos,
te recuerdo o solo me siento más vivo?.
Me gustaría inventar que solo es una ráfaga de pasión,
algo que pasara y vuelva la razón.
Me gustaría sentir que puedo controlarlo,
como quien apaga la luz antes de dormir,
apagar la intensa ganas de saber todo sobre vos,
cada detalle hermoso al tedioso,
cada alegría y cada agonía.
Encontrarme justo en el segundo,
donde detrás de tus ojos
se puede ver la ventana de tu alma.
Y poder decirte con libertad lo que siento,
sin la culpa del hombre resuelto.
Que pecado encaprichó a mi Dios,
que me pone enfrente tal hermosa tentación,
y duele tanto verte, cuando no puedo acercarme un paso más,
sin morir por tu aroma, que me hace dejar de creer en la suerte
e inventar un destino contigo que solo pude construir en mi mente.
Déjame adorarte, déjame amarte,
déjeme morir enfrente de tus ojos,
para que veas que te quiero como un loco.
Déjame insultarte, déjame ignorarte ,
porque si en un segundo te mudo este embrollo.
Daré la vuelta toda esta vida para elegir amarte
sin cordura
y cambiar lo que sobre mi vida,
solo por un pedazo de la tuya.