Ya no es oscuro

 

Y primero me anime tomar de la pandorga 

que pintaba de ilusión todo mi interior, 

reconocí entre tu evidente belleza, 

que la misma sombra que genera tu ego, 

también se posaba en mis pies, 

reconocí que mi mundo interior, 

con paisajes de barro y constantes cielos llorosos, 

pudo encontrar un amanecer de nuevo, 

al mismo tiempo que mis ojos te veían entrar en la habitación, 

sentía el impulso de apagar el interruptor de la luz, que, 

en realidad ya estaban apagadas.