Dentro del punto del mi centro donde inicia la conspiración del corazón de ajustar todo a el costado que mas le conviene, ahí, donde la sombra de tus pies quedaron en un recuerdo inmortal, dejaste una huella que por mas que barra con la escoba del ego, por mas que sacuda con el trapo de amor propio, por mas que lo intente una y otra vez, todavía estas en mi, y ya sé, que no vas a salir.
Pude resolver todas las interrogantes, todos los conflictos, todos los combates de mi mente y mi espíritu pero el alma es el juez, y mi corazón la victima del delito de dejarme caer. No hay manera de convencerme que todo fue una mala idea, estuve en la llanura vacía hasta el horizonte, sin risa, sin llanto, no hacia frio y el calor solo empezó cuando sin querer descubrí tu alma.
Y si!, sabia que era una sonrisa con intensiones alquiladas, sabia que solo te gustaba jugar a las escondidas y por mas que explicaba a mi corazón sus falencias en entender que las intensiones de tu mente no tenia nada que ver con la expectativa que se creaba con delicadeza, que se amoldaba con su demencia, que se formaba con paciencia la idealización menos idealizada de todas.