Erosión

Desentierro mi cuerpo empezando por la cabeza, quito la arena detrás de la oreja, descubro de a poco lo que escondi del loco. Me levanto del polvo que dejó tus ojos, Cuando reconociste el alma entre los escombros. Me paro de puntas de pies para sentir una briza, que me dibuje de nuevo una sonrisa. Me sacudo como un perro avergonzado por no tener dueño, esperando encontrar migajas de consuelo en el suelo. Levanto la cabeza despacio, como quien buscara un atajo. Siento el murmuro a lo lejos de gente con prisa, preocupados por conseguir una visa. Tengo ganas de abrir los ojos, pero el barro seco en los párpados sabotea un quebranto, el de dejar morir al hombre que se agotó de quedarse parado. Cansado de aguantar el peso del recuerdo ciego, de la linterna perdida, de esperar al guía, de sobornar al vigía.